LAS IMPORTACIONES Y EL DESARROLLO (I) – Propuesta para debatir

LAS IMPORTACIONES Y EL CRECIMIENTO

Las compras de bienes en el exterior van a destinos diversos, ya que son bienes de capital, bienes intermedios, materias primas o bienes de consumo. O sea, se utilizan para producir bienes en el país, se transforman para integrarse a algún nuevo bien o simplemente se consumen, sea por necesidad o por simple placer.
Los responsables de la política económica y productiva del país suelen mirar a las importaciones desde más de un prisma. Hay quienes las ven simplemente como la contracara de las exportaciones, entendiendo que ningún país produce todo lo que consume y que la única precaución a tomar es buscar que las ventas al exterior superen a las compras. El mercado, según este criterio, ordena todo lo demás. Esta ha sido la concepción dominante en quienes diseñan la política económica argentina.


Hay otros que las ven como un freno a nuestra disponibilidad de divisas, que es un talón de Aquiles tradicional de la economía argentina, por lo que imaginan formas de restringir lo prescindible e incentivar a los importadores para que se conviertan en exportadores. Esta aproximación, por su parte, se ha aplicado tipo bombero en varias ocasiones en el último medio siglo, cuando se veía el fondo de la lata de las divisas. También se aplica en este momento, aunque como una práctica más sistemática, que piensa que el derecho a importar es fruto de exportar por igual o mayor valor. Se debe reconocer que se trata de una práctica heterodoxa y que requiere de una administración atenta y activa. Pero los resultados no son ni serán aceptables. Por tres razones:
a) Las eventuales reducciones de compras al exterior serán de corto plazo, por cancelación de stocks en el país, o de poca monta, por desalentar compras de bienes de menor importancia.
b) Más grave que lo anterior, en términos prácticos, el sistema otorga un gran poder a los exportadores, en un país que tiene una estructura muy concentrada de vendedores al exterior. Complementariamente, en la misma dirección, otorga poder a las grandes corporaciones que quieran importar, aunque sea autos de lujo o productos suntuarios, porque siempre estará al alcance de ellas compensar el gasto con exportaciones de otros bienes, de manera más inmediata que lo que puede hacer una pyme.
c) En la lógica del toma y daca – puedo comprar si puedo vender –desaparecen por completo los análisis estructurales que busquen y encuentren explicaciones a las razones por las cuales importamos lo que llega al país y en que casos esa situación podría cambiar, generando más trabajo nacional.

En este documento se trata de incorporar un nuevo tratamiento a la cuestión. Se parte de la base que el concepto liberal ha sido hegemónico durante mucho tiempo y que de tal modo las actuales importaciones constituyen las compras que el mercado ha determinado. No se acepta, sin embargo, la versión simplista de que se trata de mercados perfectos.
Los 73000 Millones de dólares que el país compró en 2011 seguramente se deben a alguna/s de las siguientes razones:
1. Materias primas o bienes basados en recursos naturales que el país no dispone.
2. Productos intermedios o bienes de capital que no se han producido de manera competitiva en el país o cuya tecnología de producto o proceso no se dispone.
3. Otros productos intermedios, componentes, subconjuntos que son importados porque la empresa instalada en el país es una filial de una gran corporación multinacional y apela a su cadena de provisión global.
4. Bienes de consumo que reemplazan producción local por precio o por calidad.
5. Bienes de consumo que no se producen habitualmente en el país, por falta de la tecnología necesaria o porque la distribución y venta de ellos es hecha por corporaciones que deciden realizar la manufactura en otro lugar.

Es muy importante tener una caracterización adecuada de esas compras, porque con distinto grado de dificultad, salvo las que se encuadren en el primer apartado, la producción nacional del resto puede ser evaluada. Aún en los casos de necesitar recursos naturales sin existencia suficiente en el país, como en la producción de aluminio o de acero, es claro que podría importarse la materia prima y a partir de allí desarrollar la cadena de valor.
Esta evaluación es la que lleva a la verdadera sustitución de importaciones de la actualidad, en un mundo de bajas o nulas barreras arancelarias, donde la construcción de las ventajas competitivas del país depende de acciones específicas del sector público, sea para potenciar emprendedores locales, para conseguir tecnología, para abaratar la inversión, para desarmar esquemas de provisión que beneficien a corporaciones pero generen imperfecciones que las terminen pagando los consumidores y así siguiendo.
Estamos hablando de posibles producciones con demanda cierta y concreta: la de nuestro propio mercado interno. La demanda en todos los casos ya existe y se trata de decidir cómo y por qué construir la oferta nacional para satisfacerla.
No es intención de lo que sigue marchar hacia sofisticados marcos teóricos. Por el contrario, se han de identificar casos de posible sustitución, explicando brevemente por qué se considera valiosa la evaluación de detalle. Se ha de dividir las importaciones a estudiar en tres grupos:
a) Las que superan los 100 Millones de dólares por año, que deberían ser encaradas por empresas de fuste o – como se verá en algunos casos – si están al alcance de muchas pequeñas empresas concurrentes, requieren una muy activa y permanente presencia estatal.
b) Las que están entre 10 y 100 Millones por año, donde los actores podrían ser medianas empresas.
c) Las que están entre 5 y 10 Millones, accesibles para pequeñas empresas.
Sobre las casi 8000 posiciones arancelarias, se han examinado unas 1000, que son aquellas por las que han ingresado más de 5 Millones de dólares en cada una. No interesa, en realidad, hacer un trabajo de contador, sino identificar situaciones y tener una aproximación hacia el monto global de la demanda que se atiende vía importación.

ESTE DOCUMENTO ABARCARÁ EL ANÁLISIS DEL PRIMER GRUPO.
Se completará en dos documentos adicionales.

Las importaciones por posiciones mayores a 100 Millones de dólares representan 58 situaciones a analizar, por un valor total de 40.266 Millones (el 55% del total).

Primer conjunto: Materias primas que no se producen en el país

Son: Valor (millones u$s)

Mineral de hierro 1246
Fertilizantes fosfatados 795
Energía eléctrica (compra a Yaciretá) 448
Carbón de piedra 436
Alúmina 284
Caucho natural 162
Pigmentos de Titanio 138
TOTAL 3509
( 5% del global nacional)

Segundo conjunto: Importaciones que se pueden reducir o eliminar por ampliación de la producción nacional ya existente, a través de proyectos en marcha o inversiones a decidir, en que los actores ya existen.
Valor (millones u$s)

Gas oil 4004
Gas licuado 1927
Fuel oil 1004
Gas en estado gaseoso (de Bolivia) 570
Motocicletas y partes 565
Calzado y sus partes 495
Polietileno de alta densidad 355
Urea y urea con nitrato 303
Polipropileno y copolímeros 237
Polietileno de baja densidad 208
Polietilentereftalato (mat. prima p/envases) 153
Cosechadoras 150
Nafta de aviación 144
Aceites lubricantes 130
TOTAL 10245
(14% del total nacional)
Como es sabido, aquello vinculado a la energía está en marcha y hay planes de ampliación para cosechadoras.
Todo lo relativo a las materias primas de origen petroquímico está pendiente o inactivo, pero resulta claro a partir de las recientes decisiones sobre YPF, que esta iniciativa estará o deberá estar encuadrada en los planes de la nueva empresa controlada por el Estado.
Quedan en este grupo el sector calzado y las motocicletas.
Por un lado, se advierte que para el calzado, una política proteccionista respecto de Brasil, como se ha seguido hasta ahora, da solo resultados parciales. No tiene asidero macroeconómico que el país importe casi 500 Millones de dólares de calzado o sus partes, disponiendo de casi todas las materias primas necesarias, varias de ellas – todos los cueros – en condiciones de ventaja internacional.
La cuestión sectorial debe ser encarada una vez más – ya se lo ha intentado varias veces, pero simplemente estableciendo mesas de negociación entre curtidores y fabricantes o entre fabricantes e importadores – sumando tecnología de producción, capacidad de diseño y coordinación para la comercialización. Complementariamente, es necesario – como quedará claro más adelante para otros sectores – conocer a fondo la influencia que tiene el comercio administrado por parte de grandes marcas, que asignan producciones de calzado o de partes a sus proveedores fuera del país, de modo administrativo, más allá de los costos reales.
En cuanto a las motocicletas, aquí hay una dolorosa experiencia a recoger. El aumento fenomenal del consumo interno durante la última década colocó en la escena al trasporte de los humildes por antonomasia: la moto. La demanda aumentó exponencialmente y ante esa evidencia el Ministerio de Industria facilitó la instalación de armadurías de kits 100% importados o lisa y llanamente la llegada de motos foráneas, hasta llegar a que apenas el 20% del mercado es atendido por manufactura nacional. Ese fue es un grosero error de política, fruto de desconocer en detalle la capacidad metal mecánica nacional. Si no se trabajara estos temas en oficinas del microcentro, sino visitando fábricas y conociendo la capacidad dispersa en tantos y tantos talleres, se podría haber planificado – todavía se puede hacer – una industria de alta integración nacional, que incluso está en condiciones de dar el salto hacia la moto a tracción eléctrica y con ella abastecer Latinoamérica en adecuada competencia con China.

Tercer conjunto: Productos diversos donde la falencia nacional es esencialmente tecnológica.
Son:
Valor (millones de u$s)
Medicamentos (solo 4 familias de prod.) 706
Herbicidas y fungicidas (solo 3 productos) 651
Neumáticos p/autos y camiones 518
Grupos electrógenos y partes 460
Herbicidas, funguicidas e insecticidas
fraccionados para venta por menor 458
Palas excavadoras y sus partes 340
Papel estucado para impresión 303
Compresores para heladeras y eq. Frig. 299
Instrumentos de medir,pesar,etc,de precisión 224
Baterías de plomo y otras de similar uso 220
Válvulas de numerosos tipos 205
Alambre y cátodos de cobre 204
Partes de turbinas a gas 194
Autoelevadores 170
Rulemanes 165
Chapa zincada (para línea blanca) 161
Acero inoxidable 155
Bananas 140
Carne porcina 137
Palanquilla de hierro 120
Consolas de juegos para bingos y casinos 117
Reactivos de diagnóstico 116
Detergentes no iónicos (típico det. doméstico) 114
Cartuchos de tinta para impresoras 113
Preparados para el cabello 106
Libros 104
TOTAL 6500
(9% del total global)

Estos 26 casos, muchos de ellos representativos de conjuntos de productos similares, pero no de un único bien, tienen tal vez un único elemento en común y varias singularidades. Comparten el hecho de que para tener presencia relevante en el mercado local, los actores actuales o potenciales deberán disponer de bastante tecnología adicional sobre la que se cuenta hoy. Sea para competir por precio o por calidad, sea para desarrollar algún bien que todavía no se intentó en el país, se debe hacer un acopio de conocimiento de modo sistemático, sin creer que una barrera arancelaria o para arancelaria, como hace medio siglo, podrá reemplazar importaciones por abastecimiento local. Pero en todos los casos SE PUEDE. Ninguno de los bienes, ni siquiera los medicamentos, están fuera del alcance del nivel medio de la actividad productiva argentina, aunque de ninguna manera en forma instantánea y sin programación e investigación.
En el listado anotado, hay como se dijo varias singularidades. La única explicación para que se importen champúes por 106 Millones de dólares y detergentes domésticos por 114 Millones es una política de corporaciones multinacionales que construyen misterio a través de la propaganda, dejan fuera la posible competencia pyme y luego organizar su logística de manera regional. Producir palas excavadoras o grupos electrógenos de gran porte, en el otro extremo, requiere pensar en asociaciones con empresas externas con mucha experiencia.
Hay algunas barreras adicionales a considerar. En el caso de los dos alimentos incluidos (bananas y carne de cerdo) hay varios problemas tecnológicos a resolver pero además – especialmente en el caso de las bananas – hay problemas agudos de tecnología social a encarar, que induzcan la asociación de pequeños productores para conservar, embalar, transportar y vender, eliminando la dependencia de intermediarios que hoy lisa y llanamente lleva la producción a su desaparición o a la concentración en unas pocas grandes unidades.
Casi todos los casos restantes, a excepción de los libros y de las consolas para bingos, abarcan productos que aunque sean bienes finales independientes – como los neumáticos – se dirigen a mercados que constituyen cadenas de valor complejas, donde la posibilidad de participar suele depender de la voluntad y el interés del controlante de la cadena.
Es muy distinto producir chapa zincada y compresores para frío en base a un acuerdo de provisión con fabricantes de heladeras que sin él y así siguiendo. Se trata de cuestiones de poder económico, que nuestra inercia de pensamiento liberal en los funcionarios, muy rara vez coloca en el escenario. En definitiva se debe hacer una evaluación caso por caso, tecnológica, económica, social y en el camino construir un contrapoder público, capaz de reconfigurar las cadenas de valor para posibilitar la participación de nuevos actores nacionales o con hegemonía nacional.
Hay material para entretenerse, en un equipo de diseño de política industrial.

Cuarto conjunto: El complejo automotriz
Valor (millones de u$s)
Son:

Motores a explosión y sus partes 696
Motores diesel y sus partes 1019
Automóviles 5719
Chasis para camiones y colectivos 2276
Subconjuntos y partes 4622
TOTAL 14332
(19.6% del total global)

Se tiene claro que Argentina está inmersa en un esquema de división internacional de trabajo automotriz definido por un pequeño número de firmas globales. Alguien dirá que en tal caso es necesario tener en cuenta la diferencia entre exportaciones e importaciones y no solo estas últimas. Es cierto que no se puede ignorar el otro lado de la balanza, pero partiendo de la base que el saldo es negativo para Argentina en varios miles de millones de dólares, se prefiere sumergirse en las compras al exterior, porque con el actual sistema de regulación, estas muy importantes erogaciones terminan afectando el resto de las compras, en términos cuantitativos y también cualitativos, por la presión que ponen sobre los funcionarios para apretar en otro lado.
El grueso de la cifra anterior – nada menos que el 20% de las compras argentinas en el exterior – depende de decisiones que se toman habitualmente fuera del país, salvo una cifra marginal importada de modo independiente para el mercado de reposición. Aparte de los vehículos terminados, compramos 200 Millones de partes de asientos; 253 Millones en frenos; 835 Millones en cajas de cambio; 440 Millones en ejes; 225 Millones en cables para bujías; 175 Millones en amortiguadores y más y más, sin que esto implique en casi ningún caso que se ha cotejado una oferta nacional con la que luego se concretó. Tampoco que se haya fracasado en un programa de desarrollo de proveedores nacionales o que esté en marcha alguno hacia adelante. Simplemente, hace años evaluaron lo que había, compraron los que creyeron más apropiados y desde entonces el sector autopartista se defiende como gato entre la leña. Resulta una experiencia de vida inolvidable apreciar la pleitesía y subordinación con que se relacionan los autopartistas, en cualquier reunión con funcionarios de segundo o tercer orden las terminales.
En este panorama un gobierno con mirada larga debe construir un escenario de nacionalización del conocimiento productivo para el sector. No hay alternativa a esto, que pase, por ejemplo, por las interminables reuniones que se vienen realizando en la Secretaría de Comercio desde hace años, sin resultado alguno, más que los comentarios en sorna que imagino, de los funcionarios multinacionales en su “after hour”. En lugar de esa pérdida de tiempo, hay que construir un espacio de convergencia de especialistas públicos y privados, que diseñe un programa al menos a 10 años, donde la primera y ardua decisión debe ser si se comienza por el diseño de subconjuntos o por el diseño conceptual de automóviles nacionales.
Mientras tanto, sigamos teniendo presente que se ha definido como política el control total de las importaciones del país, pero el 20% del total es asignado administrativamente por un puñado de multinacionales automotrices, sin ninguna ingerencia práctica ni del Estado ni del mercado.

Quinto conjunto: El complejo eléctrico electrónico de bienes de consumo

Valor (Millones de u$s)
Son:

Circuitos integrados 246
Receptores de TV, decodificadores y sus partes 848
Celulares y sus partes 1675
Computadoras y sus partes 1151
Acondicionadores de aire y sus partes 307
Consolas de control 144
Radios para autos 113
Equipos para emisión de televisión 101
TOTAL 4585
(6.3% del total global)

Este es un caso muy interesante, porque tiene un parecido externo con el caso automotriz, pero ninguna coincidencia estructural. Las respectivas cadenas de valor tienen configuraciones muy diferentes. En efecto, en el caso automotriz, las terminales siguen siendo en su gran mayoría las dueñas del diseño y definen el proceso de provisión de subconjuntos y de ensamblado final. Hay solo algunos casos en que se ha derivado la producción del vehículo íntegramente a terceros, manteniendo en su poder el diseño y la comercialización.
En la llamada electrónica de consumo, esto último es la norma. Solo excepcionalmente hay una fábrica administrada por Dell o Blackberry o Apple o siquiera la producción por parte de esas marcas de algún componente clave. Por el contrario, hay especialistas globales en producción de componentes; de subsistemas y de ensamblado final, que toman los diseños de las empresas creadoras del sistema y adaptan sus provisiones y a la recíproca. En un esquema así, donde Dell tiene mucho menos poder para incentivar la integración vertical que el que tiene Ford, si es que tiene alguno, una estrategia nacional como la tradicional, de llamar a las empresas y reclamarles más componentes encerrados en una oficina, es directamente inviable. En el mejor de los casos, se puede conseguir evitar la cuasi humillación de importar las etiquetas, las bolsas de plástico para embalaje o las cajas de cartón.
En lugar de eso, la negociación con las marcas electrónicas debe buscar ayuda para construir una forma de inserción en la red global de provisión de componentes y subconjuntos. Vale decir: se necesita la ayuda de ellos para entender cuales son las partes que se pueden fabricar aquí para todo el mundo y por supuesto, que también formen parte de los equipos finalmente ensamblados en el país.
Es una política que nunca se aplicó, que surge de escenarios globales relativamente nuevos, de no más de 15 años de vigencia y que requiere tecnólogos de primer nivel en su conducción.

Sexto conjunto: Bienes de capital de gran porte
Valor (Millones de u$s)
Son:

Aviones comerciales 816
Barcos y barcazas especiales 279
TOTAL 1095
(1.5% del total global)

Estas importaciones se añaden aquí a solo título de referencia, para destacar que en algún momento no inmediato de la política industrial argentina se podrá y tal vez deberá encarar una estrategia para ambos frentes.

Conclusión del primer espacio

Se han presentado 58 casos (considerando el complejo automotor como uno solo), cuyas importaciones suman 40.266 Millones de dólares en 2011 o sea el 55% del total.
Se cree haber mostrado que en 49 casos, que suman 35.000 Millones de dólares, hay un arduo trabajo pendiente de evaluación tecnológica, económica, de dominancia en la cadena de valor, de logística para llegar al consumidor, de identificación de actores, que permitiría a criterio de quien esto expone generar importante cantidad de trabajo calificado y descomprimir a mediano plazo, pero de manera sustentable, la situación de la balanza comercial argentina.
Se completará este material con otros dos documentos cortos, analizando casos de menor incidencia cuantitativa, como ya se señaló más arriba.
Por supuesto, hay una condición de base para recorrer el camino que se propone: Admitir que no tenemos política industrial mínimamente seria y que tenemos una política de regulación de comercio exterior que es de mirada muy corta y que para peor ayuda a concentrar la economía, favoreciendo en la mayoría de los casos a capitales concentrados multinacionales.
Esta abierto el debate. Si es que si quiere profundizar, allá vamos.

Emm/1.6.12

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