AY BRASIL, SI QUISIERAS, CUANTO PODRÍAS

AY BRASIL, SI QUISIERAS, CUÁNTO PODRÍAS

Hugo Chávez tenía la obsesión de eliminar la pobreza. Un componente esencial de su mirada estratégica era que ese objetivo es imposible de lograr en plenitud si América Latina en su conjunto no avanza al mismo paso y en la misma dirección. Cuando insistía en el eje Argentina – Brasil – Venezuela y marcaba caminos en los mapas que cubrían las paredes de su oficina de trabajo, tenía en cuenta de manera explícita el liderazgo de la economía global de Brasil, seguido de Argentina y de manera implícita la fuerza política de Venezuela, como único proyecto que dedicaba la mayor parte de su tiempo a sumar y articular más allá de las fronteras nacionales, para poder confrontar con Estados Unidos y con la lógica de poder de las trasnacionales, tanto productivas como financieras.

El Banco del Sud, el gasoducto Caracas- Buenos Aires, el ferrocarril continental, son todas ideas que surgieron de Caracas y que languidecen o han desaparecido por el desinterés de los demás gobiernos y la mirada gallinácea de los sectores empresarios de cada país, que solo ven la renta de hoy y acaso la del día siguiente.
El ALBA, la Unasur, Venezuela en el Mercosur, finalmente la CELAC, son espacios institucionales que terminaron de convertir en inútil a una OEA administrada al servicio de Estados Unidos, pero que hoy esperan pasar a ser tribunas de construcción de ideas fuerza comunes, que luego se implementen por doquier.
En este escenario continental, con Hugo Chávez transformado en mito eterno y sus sucesores peleando por consolidar el proyecto nacional y acompañar un plan continental, toma fuerza el grupo BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.
Cinco países que agrupan casi la mitad de la población mundial y tienen por ello un peso relevante en el planeta, aún cuando sus ingresos per cápita no superan al argentino y en algunos casos, como India, exhiben pobreza de dimensión cuanti y cualitativa atroz.
BRICS nació como BRIC y luego sumó a Sudáfrica como cabeza de puente en África, que de lo contrario quedaba ausente. Los países se articulan sobre el imaginario de su importante producto bruto, basado en su enorme población, que se cree crecerá acompañando el ingreso de su población a condiciones dignas de vida en proporciones mayores a las actuales. Hay dos motores en disputa: la lógica invisible de las multinacionales, que siempre se monta en estos espacios, como lo hicieron con Mercosur en una escala mucho más pequeña y la estrategia china de largo plazo, que avanza a convertirse en el primer mercado del mundo, con una autonomía tecnológica que ningún país pobre pudo conseguir desde la segunda guerra mundial.
BRICS será un instrumento más de los varios que está instalando China en el globo para asegurarse los insumos primarios que no tiene ni puede tener y para seguir desarrollando mercados para sus productos elaborados. Estructuralmente nada diferencia esa política de otra política imperial, salvo porque no se usa la fuerza de las armas, sino el peso de la financiación y la seducción de la compra de los bienes primarios exportables.
Brasil, como Rusia o Sudáfrica, son colocados en ese tablero como subimperios desde los que se disemina el modelo al interior de sus continentes. La clase dirigente brasileña se siente cómoda en este rol, que alguna vez buscó asignarle Estados Unidos y luego fugazmente Japón. Desde esa mirada se piensa el mundo como un gigantesco escenario de negocios y solo aparece el bienestar popular contando potenciales consumidores, no como un derecho humano.
Hasta la relación con la Venezuela de Hugo Chávez se planteó así. Brasil construyó puentes, destilerías, plantas petroquímicas, pero no tuvo ni tiene un mínimo esquema de transferencia tecnológica para ayudar al interior del país vecino a producir sus propios alimentos. Vender mucho y comprar lo menos posible, es la consigna de la dirigencia empresaria de allí y también de aquí, jugando un partido en canchas que dibujan otros. Y hoy le toca a China hacerlo.
Si la conducción política brasileña entendiera y asumiera el claro pensamiento de Hugo Chávez sobre la pobreza, podría hacer una alianza fuerte con Argentina y diseminar conocimientos en la base social de todo el continente, en parte propios y en parte trasvasados desde el mundo central. En BRICS, desde esa mirada, Brasil podría ser la correa de trasmisión para conseguir que nuestros pobres y los mucho más numerosos pobres de ellos aparezcan en el escenario, evitando caer en la simple ecuación de cambiar soja o mineral de hierro o agrocombustibles por televisores y computadoras desarmadas. No es solo entender la justicia pendiente por aquí. Es también honrar las necesidades de los hindúes, rusos o sudafricanos más débiles, que junto con los nuestros merecen otra política. La que el Comandante tenía en mente.

Fatal error: Call to undefined method WP_Meta_Query::get_clauses() in \\HMFSW\WEB\DTCWIN071\propuestasviables.com.ar\public_html\wp-includes\comment.php on line 962